Odiosea

Apago la laptop. Me despido de Gonzalo. Salgo del edificio. Camino tranquilo. Me dirigo a la estación. Busco la tarjeta en el bolsillo, ¿y la tarjeta? ¿Dónde está? Encuentro las llaves - que ojalá fueran de un auto - pero la tarjeta no aparece. Busco en mi mochila. Está ahí. ¿Está cargada? Mierda. Hay una larga fila para recargarla. No me preocupo. Aún estoy a tiempo aunque siempre he odiado esperar. Saco las monedas y como si fuera un vidente obtengo la cantidad exacta. Paso por el lector y entro. ¡Por fin! Consigo un asiento milagrosamente. Comienzo a pensar que será un viaje tranquilo, pero al parecer satanás escuchó mis plegarias. Me fijo en la hora. ¡Han pasado 20 minutos desde que salí! Mierda. Trato de calmarme. Busco mis audífonos y... ¡sorpresa! Los dejé conectados a la laptop. Maldigo a Nathaniel Baldwin. La señora a mi costado me pregunta la hora. Sonriendo le digo que 6.26 pm y reacciono. Solo tengo 24 minutos para llegar. Llego a mi estación. Más gente. Parecen una colmena de abejas. Me escabullo entre ellos y me dirigo al paradero donde tengo que esperar el autobús que - si tengo suerte - me dejará en mi destino. Paso por un parque y por alguna extraña razón veo universitarios en todas partes. No me inmuto. Para distraer mi mente empiezo a observarlos. Me llama la atención un grupo de jóvenes en el que todos usan polos con cuello V. ¿Qué sigue después? ¿Tampones para hombres?


Cruzo la pista evitando a la gente del lado opuesto. Me pongo más tenso porque ya está oscureciendo. Uso la "caminata rápida". Paso por una tienda de discos pirata y en uno de ellos alcanzo a leer Rock Cristiano. Me estás jodiendo ¿verdad? Reconozco el autobús a lo lejos. Corro. Ya qué. Choco con varias personas. Me disculpo sin verlas. Subo, pero esta vez no consigo asiento. No importa. Solo quiero llegar y ya. Como si todas las señoras se hubieran puesto de acuerdo, otra me pregunta la hora. 6.45 pm. Y voy a la mitad. Me desespero y cierro los ojos. Su imagen aparece, al menos la que yo recuerdo. Me quedo así durante un rato. Al abrir los ojos me doy cuenta que ya llegué. Bajo y corro a casa. Había sido un largo día y no podía ir como estaba. Son las 7 y me quedan 15 minutos. Tomo el baño más rápido de mi vida y me visto con lo primero que encuentro. Vuelvo a salir. En el paradero recuerdo la dirección... Espera. ¿Cuál era la dirección? Busco en el celular. No es tan clara como esperaba. Solo es una simple referencia. Mierda. 7.15 pm. Subo a cualquier autobús y esta vez evito a las señoras. Llego al paradero. No hay nadie. Espero. Camino. 7.26 pm. En una tienda empieza a sonar Alone again de Gilbert O'Sullivan. Me desespero. ¿Quizás no vendrá? Imagino cosas que han pasado y no creo en cosas que debieron pasar. Sigo parado en medio de la noche. Ya van a ser las 8 pm. No tengo su número. Idiota. Veo su foto en la pantalla. Pensando que ella haría eso. Pero no me iría. No esta noche.

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