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Mostrando entradas de 2016

Crónica de un autobús no anunciado

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Antonio escuchó el despertador y lo apagó con mucho desgano.   Eran las 6 de la mañana. Se había quedado hasta tarde terminando algunos trabajos y el sueño se reflejaba en las ojeras de su rostro. Era el sábado 9 de agosto del 2014 y el cielo gris de Lima había venido para quedarse. Se alistó con prisa porque no quería llegar tarde otra vez. Desayunó dando grandes mordiscos, se despidió de su madre casi por inercia y salió. Vivía en Las Flores, en el extenso distrito de San Juan de Lurigancho. Usualmente le tomaba 40 minutos salir del distrito, y en el peor de los casos, 1 hora.  Se dirigió al paradero de la cuadra 10 y subió al primer autobús que decía "Tacna". No esperaba  encontrar un asiento libre, y no solo porque viviese en un distrito con más de un millón de habitantes, sino porque a duras penas podía ver los asientos entre tanta gente amontonada. Antonio no era fanático del transporte público, si su economía lo permitiese tomaría taxi todos los días, o en s...

When you were not here

From Anthony to Francy, with the hope that she never finds out the existence of this letter and if she does, Anthony doesn't. " You may never read this. I hope so. I'd like to write about the time we met. It's pretty difficult   'cause   I can't exactly remember the time we met. Weird. I just remember I used to see you... but just like every girl with glasses I had seen before. Nothing out of normal. My first impression: I noticed you were a responsible girl. I liked that. It can be strange... Nowadays guys just look for plastic girls. I have to admit that I used to do it too, but the deal is that when you grow up something inside you changes. You prefer to have a nice talk for hours with someone rather than go to parties or drink. Maybe that was the reason I got on best with you. I had talked to you before we became friends, just silly conversations about the weather or musicians we listened to. Never noticed - and I'd probably won't - who you ...

Abrazo

El sol sofocante se alzaba sobre nosotros, pasábamos por casas que parecían estar llenas de todo menos de personas. Habíamos caminado durante casi una hora y empezaba a notarse el cansancio en nuestros rostros. Me contabas un poco acerca de lo que había pasado en estos últimos dos años. Pero siempre terminaba en una pelea fingida o un empujón casual. Caminabas de la misma forma coqueta de siempre y,  discúlpame que lo diga, pero me encantaba. Como si fuera tu sello personal, ponías los pulgares dentro de tus bolsillos, los cuales únicamente eran opacados por tu tan conveniente cartera llena de recibos de lugares a los que quizás no haya ido. Tu mirada siempre al frente, pensando. ¿En qué piensas? Esperaba que fuese en nosotros, o al menos en lo que pasaba en ese momento. Te preguntaba cosas y me las respondías. Y no me cansaba de escucharte, sea una queja o una anécdota, siempre me resultaba encantador la forma en que te movías y hablabas. Llámame loco o mentiroso – o huevón – per...

Odiosea

Apago la laptop. Me despido de Gonzalo. Salgo del edificio. Camino tranquilo. Me dirigo a la estación. Busco la tarjeta en el bolsillo, ¿y la tarjeta? ¿Dónde está? Encuentro las llaves - que ojalá fueran de un auto - pero la tarjeta no aparece. Busco en mi mochila. Está ahí. ¿Está cargada? Mierda. Hay una larga fila para recargarla. No me preocupo. Aún estoy a tiempo aunque siempre he odiado esperar. Saco las monedas y como si fuera un vidente obtengo la cantidad exacta. Paso por el lector y entro. ¡Por fin! Consigo un asiento milagrosamente. Comienzo a pensar que será un viaje tranquilo, pero al parecer satanás escuchó mis plegarias. Me fijo en la hora. ¡Han pasado 20 minutos desde que salí! Mierda. Trato de calmarme. Busco mis audífonos y... ¡sorpresa! Los dejé conectados a la laptop. Maldigo a Nathaniel Baldwin. La señora a mi costado me pregunta la hora. Sonriendo le digo que 6.26 pm y reacciono. Solo tengo 24 minutos para llegar. Llego a mi estación. Más gente. Parecen una co...